lunes, 1 de abril de 2013

LA ESPERA




  Hay un bosque perpetuo junto a tu sueño.
Hay alguien que se ha ido, puede que en nuestro nombre,
puede que en el nombre de sí mismo,
nunca en el del Padre.

Deja el Padre, desde que lo es,
las hojas amancebadas, las raíces en su sitio.
Nosotros las cambiamos.

Manuel Rubio Rubio








I


En el espejo mana, de solo estar
el perfil impío, en silencio. Y en el eco visible llega,
mi tacto de la nada, el inefable don del vacío,
hendido en su costado, de flores amarillas.

En el espejo mana, de solo estar
la espera flotante, circular,
fluyendo en eco de velas desplegadas.

En la espera no existe espejo, de solo estar.
En la espera discurre la palabra inquieta,
tangente a las certezas, sin memoria.

Dejo la silla huérfana y me abismo
desde mi propia sima desmedida, de solo estar.
Entonces mi perfil, bajo mis pies camina,
ansiando los pasos, que por fin anidan
en la copa de un geranio, el desenlace.

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