viernes, 5 de abril de 2013

LA SOLEDAD IMPÍA.

...Estoy lleno de sombra
de noches y deseos...
Mario Benedetti.



Me siento tan solo, tan triste.

Insigne cordel de férreos carceleros.

Siento tan honda, empozada mi marea,

tan huérfana de miradas nobles,

que los lugares comunes se pliegan dolientes,

infestados de impactos que dejaron los astros,

al huir de la nada arrasadora.

Soy, desterrádamente, la sombra de alguien

que no alcanzo a ver ni a oír.
El esbozo disperso de un hombre que lucha.

Soy el ayer, el ahora burlón de alguna lápida muda,

inepitafiamente bella, que habita el centro

de todos mis olvidos.



Quisiera llorar irrevocablemente mis penas.

Quisiera arrancarlas con rabia, sin piedad

y hundir mi aliento profano en sus entrañas,

para no sentirme ya, un huérfano del mundo,

un despatriado sin sombra que va,

de puerta en puerta, preguntando su nombre.

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