lunes, 24 de septiembre de 2012

Elegías

Elegía I


...y de todas formas, aunque no estés, tus pájaros vendrán al amanecer o la tarde. Vendrán, aunque no estés en el jardín vacío, vendrán a la enamorada del muro, al ceibo del Brasil, al recuerdo del ciprés que plantamos juntos y vimos crecer, a los sillones oxidados y los objetos que nadie, nunca ordena. 
El microcosmos que tantas veces contemplé, desde la puerta del comedor umbrío.
A veces, sólo quisiera poder cerrar los párpados, amanecer de nuevo, dejar de oír, dejar de tensar la cuerda, dejar de estar entre las urnas, sin abrazos, sin ojos, sin esa voz que arrulla el sueño.

Mira: un Quetupí de pico negro se ha posado en el vértice del pino. Su voz abarca, con su eco, toda la oquedad de la tarde

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