miércoles, 12 de febrero de 2014

PENA NIMIA

LA boca del diluvio
está repleta de hojarasca
de gorriones y de nubes.

Después
al morir la tormenta
las flores quedan tendidas
sin cuerpo que las cobije.

No te alejes.
Esta tempestad
ya devora muchas lunas
y se desgrana mi cuerpo
sin que tu amor lo refugie.

Mis ojos
mis vértebras
tienen raíces
que crecen sin presentarse
ante el portal de mis cuencas.

Hoy me visita la tarde
cegada sin firmamento
y me contagia de sombra
sin que yo pueda evitarlo.
Hoy solo cierro los ojos
y todo desaparece:

Las piedras
la madera y el agua
la claridad  de tu risa
y la visión de la muerte.




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