jueves, 19 de diciembre de 2013

EL HOMBRE MÁS SOLO DEL MUNDO O LA DECONSTRUCCIÓN DE UN POEMA

Tengo una soledad                         Las paredes se van,
tan concurrida                                 queda la noche.
tan llena de nostalgias                    Las nostalgias se van,
y de rostros de vos                          No queda nada.
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón./ Tengo una soledad que no da treguas, ni besos en la frente, ni tiempo de perdón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor. / Tengo una soledad llena de rostros, de besos extraviados y labios que no son.
Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición./ Estoy lleno de sombras, de dudas y deseos, de rabia y alguna maldición.
Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos. /Mis huesos se diluyen, y gritan de tristeza, sin brillo y sin amor.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada. /Pero tu rostro de vos ya no me mira, se escapa de mi aullido y pierde la razón.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada./Las paredes se van, queda la noche. Las ausencias se van, me quedo solo.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada./Ya sin rostro de vos cierro los ojos y es una soledad tan despiadada.


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