domingo, 12 de mayo de 2013

LO HUMANO


A efectos de oír
las voces del río,
las aves invocan,
su vuelo al silencio.

A efectos de oír
el torso del lirio,
los cuerpos se curvan,
de llana alegría.

De por sí, a secas, el mundo es aciago,
salvo el crepúsculo,
cuando abro los ojos
y tiendo mi rostro
al mar de la espuma.

Soy un hombre anclado de espaldas,
plagado de infamias, de errores humanos
y buenas intenciones.
Soy un hombre sin lienzos, lleno de pliegues,
que miente a deshoras, riendo de miedo.
Soy, acaso la sombra, cometa que pasa,
si estás a mi lado. 


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