miércoles, 15 de mayo de 2013

LA LUZ QUE LLUEVE

Sé, a ciencia cierta, que vienes por las noches y me consuelas en el sueño.
Sé, aunque no pueda comprobarlo, que desde la nobleza de lo eterno, ahuyentas mis temores y mis dientes de tardanza.
Sé que tu perfil está presente, como el amor a los geranios, o al canto de los gallos; a las tormentas del verano, o al horizonte del cerro San Javier, donde converge tu mirada, habitante universal de un continente sin adioses.
A la luz de mi verdad y de mi empeño en concebir la existencia de algún dios, humilde intento comprender, la veracidad tajante de tu ausencia.
 

1 comentario:

  1. Esta foto es preciosa, con el color exacto del árbol, la luz, los retorcimientos,como un inmeso cuenco contenedor, como esa madre ausente que nos deja huérfanos.

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