lunes, 15 de abril de 2013

HABLAR SOBRE EL ASOMBRO


Coronada por la aurora boreal
languidece tortuosa
la prístina sonrisa de las nubes
que se desplazan nostálgicamente
sobre el manto basal del horizonte
como un animal agazapado
lleno de heridas estridentes
de señales luminosas
hogar de trémulas iridiscencias.

Acaso las miradas grises no puedan
ni siquiera vislumbrar el ápice
de todo este fulgor candente
sólo visible a los recién llegados
sin cansancio ni desidia
como las sombras tardías
o las ánimas recién nacidas.
También los recuerdos jóvenes
recién instaurados en su lecho
recibirán la dicha del asombro.

Por eso:

Yo quisiera no haber entristecido de gris
la mirada
ni cansarme de sombras la desidia.
Quisiera tal vez
no haber nacido
y amanecer
junto a la que llega de siempre
y se va de todas partes.

Yo quisiera
ser un niño otra vez
extraviado de razón
visible de alegrías ilunantes
nuevamente en el patio
para ver por vez primera
la faz de las estrellas
y llorar de júbilo.

Daniel Gonzalez Soria, Abril de 2013
A mis hermanas: Inés, Sonia María Y Mélani.

2 comentarios:

  1. Benditos los que nunca pierden el sentir y la mirada del niño. Dicen los entendidos que los creadores lo llevan por siempre en las entrañas, y así será, ya que el acto creativo no es otra cosa que ese extravío de razón, ese llorar de júbilo en horas de gozo y sin tiempo.
    Un orgullo para mi este poema tuyo Daniel, Gracias hermano mio por tanta belleza!

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  2. Estoy contigo, Inés, es una belleza; tú no te quedas corta, qué bonito lo que dices. Un beso doble.

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