jueves, 21 de febrero de 2013

MI LEGADO

Algún día, cuando crezcas, sabrás amar desinteresadamente. Aprenderás a dar el tono justo a los hechos, a cerrar tus párpados y llorar si es preciso. Por eso, y para que me recuerdes, te dejo lo poco que tengo: algo de música, mis guitarras que tanto he amado, un sillón color crudo y una alfombra circular de color verde. No son grandes cosas, pero poseen la esencia de mi bien más preciado: el amor que te guardo y que quizá, sea lo mejor que la vida me haya dado. O quizá tu risa, o tus manos, o tal vez el abrazo cuando duermes. De ese abrazo me llevo el perfume de tu pelo, el ámbar tibio de tus brazos, breves brazos.
¿Sabes? a veces, cuando no me miras, te observo, y pienso que algún día serás un hombre y ya no querrás besarme como ahora; la memoria ancestral nos retrotraerá a la urna padre hijo. Después de todo, es sólo tuya y mía, porque creo, eres el único ser al que he amado, sin esperar nada a cambio.
Soy un hombre débil, vencido por las aceras mojadas de una cuidad sin destino, sin alma. Soy los restos, sin orillas, de un naufragio anunciado. Pero todo esto, aúnque no lo sepas, tu puerilidad, afortunadamente, no te permite ver esas falencias a mi vera.
Soy un hombre sin márgenes, despatriado, sin raíces de su origen. Tu, no cometas ese error. Es imperdonable. La historia propia, siempre vuelve a buscarnos.

De tu padre, que te ama.

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