DESTINO
Me detengo ante la quietud y dejo pasar al pájaro del tiempo.
Mis ojos hablan un lenguaje cada vez más agrietado y amarillo.
Extiendo mis dedos
y toco tus nubes.
Allí, en la blancura del recuerdo, te veo como eras,
como serás siempre que respire.
Mis ojos hablan un lenguaje cada vez más agrietado y amarillo.
Extiendo mis dedos
y toco tus nubes.
Allí, en la blancura del recuerdo, te veo como eras,
como serás siempre que respire.
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