sábado, 22 de noviembre de 2014

EL FINAL DEL AMOR


Dos cadáveres arden, 
se devoran impúdicos,
se besan las trenzas, el azufre,
y nadan abrazados
en el agua turbia, marrón.

En un beso restauran los labios,
que fueron una vez, 
cuando ambos caminaban
tomados de la mano
por el bosque, 
donde recogieron hojas
en las que escribieron su historia.

Los besos, el tacto del sexo
y el olor rancio del adiós
flotan sobre la sábana desierta.

Sólo queda la ceniza.

Por lo demás, ellos caminan solos.
Siguen andando solos,
de sí mismos y del mar.


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