miércoles, 13 de febrero de 2013

El abismo ansiado

En el borde de la noche, ella me decía: te he buscado siempre. Así, de a poco, fui entendiendo que yo también la había buscado siempre, entre las páginas o las hojas secas de mis patios milenarios; en cada paso. En cada suspiro.
Ahora, si acaso alguna noche ella no yace a mi lado, tiendo su rostro sobre mi almohada y me inundo de todas las imágenes que guardo en mis sueños. Ese, sin lugar a dudas, es el mejor instante del día, o de la noche.

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