domingo, 9 de diciembre de 2012

El Valle lejano

A saber, desde el confín ancestral de la memoria, un valle gigantesco inundaba sus párpados. Siempre había querido recordar esto con precisión meticulosa, cerrando los ojos para volver a oír el silencio eterno, inexistente en otro sitio.
Más allá, el silbido del viento entre las espinas de un cactus gigante, universo desnudo y agreste, le hacía sentirse absorto, como una elección inexplicable de la naturaleza. Había elegido irse, dejar ese crujir en su garganta, para que vibrase para siempre, aún en su ausencia.
 
 

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