domingo, 23 de diciembre de 2012

Amares perros.

Yo andaba descalzo
y era, a pesar de las cárceles,
libre y anárquico.
Tu simplemente me amabas,
sin más dobleces ni interrogantes.

Yo siempre hacía preguntas absurdas,
recurrentes, viejas conocidas
de todos los rincones comunes.

Yo era probable, pero abismal.
Tu, simplemente me amabas.
Sin trampa ni cartón.
Sin doblez ni melancolía, a tu manera,
cada noche y cada día.

1 comentario:

  1. Precioso poema Daniel, me ha gustado mucho, nada en él destila melaza, ni brisas dulzonas, simplemente unos amares o amores perros.
    Seguí dándole al teclado.

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