jueves, 22 de noviembre de 2012

El olvido no existe II



No puedo olvidarte.
Tengo un corazón ajado, lleno de escombros,
de trozos yermos y rostros vacíos.
Tengo también, el sonido de tu voz
al otro lado de la línea, cuando me dices que me amas.
Sé como mueves las manos, como te sientas
y como te acaricias el pelo mientras me susurras:
-eres el amor de mi vida.
Pero si miro bien, si desciendo a verlo,
Por su vértice, mi corazón se desangra,
cada vez que salen tus palabras de él,
tus recuerdos de él.

El amor es un verbo, que tiene tus ojos de río.
El amor son los hechos y deshechos de tus dedos,
que conocen cada parte de mi cuerpo,
cada línea de mi rostro, cada verso de mi beso,
cada pliegue de mi sexo y de mis ojos.

Tal vez, también sea, saber como bajas las escaleras,
como hueles cada hora del día o la noche,
como entornas los ojos cuando me río,
o como te pliegas
si mi abrazo te completa.

Hace tantos días que sólo veo rostros vacíos
Ojos que no entornan ni abrazan
manos, dedos, que ignoran y me ignoran,
voces huecas, que no me hablan
ni me dicen: -eres el amor de mi vida.
Entonces sé:
Pasará mucho tiempo, hasta que por fin
pueda olvidarte.

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