lunes, 24 de septiembre de 2012

El deseo

Un recuerdo



Los pliegues del agua. El vértice de tu espalada y las hojas. Ando, busco los hilos de la madeja ciega, multicolor, en el sur, donde las ovejas pastan; en el pozo de Vargas, en el jardín olvidado, pero presente.
También la ciudad y tus pliegues umbríos, tus pies en mi pecho, desde donde miro tu rostro, contra los pliegues de la almohada. Por eso sé, amanece de nuevo y volvemos a la danza perfumada, de mis labios y los tuyos. Tengo muchos recuerdos, pero acaso, de los últimos años, este sea el más bello.






2 comentarios:

  1. Hay recuerdos que nos vuelven a reconciliar con el presente ¿no? este es muy bello

    un abrazo

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  2. Claro,esos recuerdos se deben procesar y convertirlos en letras,notas,o entradas al cine.Cada cual tiene su truco para convertir el dolor en arte o bienestar.

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